22.4.11

Panerítico (refresh)

El hombre es hijo de un dios muerto
Leopoldo María Panero


En el largo y húmedo pasillo del mundo, los rumores de mujeres encintas esperan la hora de decirle adiós a la plomada, calamidad galopante bajo vientre, murmullos como ramas de una hoguera interminable de traiciones.
Dios no las ha visto jamás, hace caso omiso a semejante aberración, su poder es tan limitado que no tiene más remedio que retirarse dejando atrás de las columnas unos cuantos clavos de subasta, corona de espinas de cotillón, inocencia en una fe crecida en lupanares, cuatro o cinco salmos. Oraciones, cantidad necesaria como para que jamás alcancen ante tal batallón de ánimas caídas.
Pero lo que más estremece son aquellas sombras sonámbulas convulsionadas por los destinatarios de visiones fantásticas, el exceso de fármacos y demasiados ritos iniciáticos para una sola vida.

Suena una canción que dice: a cada paso te pierdo, a cada paso te busco, a cada paso tambalean mis andamios, pobre niño, pobre niño...

Disecadas en vida, las escaras del mundo aquí se hacen evidentes. No es de extrañar que nadie venga de visita. Las últimas miserias se desguazan, rompen fuentes y en el suelo crecen cardos que serán los futuros monarcas del lugar, cuando no haya más posibilidad que la renuncia, cuando la última enfermera huya de espanto, agitando su rosario de cicuta.

En círculo cerrado de televisión se filman cada una de las escenas: existe dentro de la caja una criatura sobrenatural que fuerza a padecer un estado impasible de crisis, como si un taladro hiciera miles de agujeros por donde se intentase hacer entrar rayos de luz y, sin embargo, la mayor parte de las veces, detrás de esa apariencia encantadora sólo hay cruces, duelos permanentes y un bandoneón que quema las entrañas.

El largo y lúgubre pasillo del mundo se rige por lo visible, todos saben del espanto y sus taxonomías, de cielos que se desploman, de ciudades devastadas y la salvaje anatomía del dolor. Las sacudidas de la muerte están allí, siempre al alcance de cualquiera.

Suena una canción que dice: no llegarás a retorcerme el nervio, soy una devota del azar y de los ángeles, pobres ángeles, pobres ángeles.

La tierra, en contraste con los hombres, sigue siendo muy hermosa.

archivado en: efecinco

17.4.11

Todo un palo, ya lo ves

La cosa es así: un libro. Más precisamente el Kamasutra, en versión criolla.

En dos formatos y contenidos diferentes, según clase social:

Edición de lujo tapa dura, fotografías de modelos y deportistas, gente del jet set, para ilustrar las diferentes posiciones. Los ambientes son todos de “diseño” y creados por los putos y pibas cool más notables del ramo.
Este libro sale $ 15000 y para los primeros 10 que llamen estará autografiado por De Narváez. La tirada inicial es de 100.000 ejemplares

Edición lumpen que es como las que saca Página 12 de regalo. Los modelos de las ilustraciones son gente que perdió el bailando por un sueño, o gran hermano o personajes de cumbia, chamamé o rock nacional. Los ambientes son bastante alegres: fiestas de sociedades de fomento, pesca de mojarritas a la orilla del Arroyo Morón, etc. El libro es gratuito y se entrega en colegios, chinos, hospitales públicos y la tirada es de 300 ejemplares originales y 1000 juegos de fotocopia (láser, eh)

Los de clase media se van a tener que comprar los dos y de paso, definir a quién van a votar.

Yo pongo: idea, diseño de tapas, maquetación de los libros, redacción de contenido bilingüe, o sea, todo el trabajo creativo, excepto:

Fotos (está abierta la convocatoria a fotógrafos sin experiencia y con grandes pretensiones artísticas, inversamente proporcionales a las económicas).

Corrección: porque yo no me puedo corregir a mí misma y es uno de los problemas que tengo, ¿viste?

Economista: alguien bueno para hacer una proyección del monto de la inversión y sus posibles beneficios.

El productor que banca.

El otro productor que es el que consigue todas las cosas y hace los negocios.

El pibe de los mandados.

La empleada doméstica.

Después, una vez que están las fotografías del jet set, que van a ser las más caras, se termina el libro y necesitaremos muchísimas cosas y personal más.
Pero eso mejor lo dejamos para más adelante.

Paso a pasito…

archivado en: ¡llame ya!

16.4.11

En otro orden de cosas

Supimos qué cosa era la muerte, la tarde en que la calle fue entonces no volver.
No hubo luz blanca esplendorosa. Muchas lágrimas —eso lo acepto—, y diminutas chispas de esperanza desganada.
Escuchaba, como al pasar, unos versos que me resultaban familiares. Me dijiste: —Oí que hermoso es el sonido que las gotas hacen al rodar sobre las chapas.
Allí supe, que aunque fueran tus manos de alfarero las que daban forma a mi cintura, el preciso automático de caricias, las visiones de un amor que se desgranaba como arena de un reloj, yo veía palabras donde vos lluvia.
(Creo que hablaste, no pudiste detenerte y dijiste la palabras que se callan por prudencia, por respeto).
Imaginé mi cuerpo —lo sentí—, como barras de metal. —Es un instante y pasa —pensé— y la rigidez se diluyó entre tu obsesión, el dolor cesó trayendo la imagen de un rombo de cristal que también era mi cuerpo, sólo que ahora brillaba y giraba en una danza libre como una caída.
(Y tuve miedo de que las palabras se ahogaran, dejándome a merced de otro desierto).
Antes eran cuervos, sombras, lutos, duelos, siempre algo oscuro.
Mis visiones ahora suelen ser hermosas —yo las siento—
(Las dijiste y no tuviste en cuenta que estabas asesinándome para saciar tu error)
Visto en retrospectiva, cuando todo —hasta lo más trágico— da risa, comprendemos que a la muerte también se sobrevive.


archivado en: no hay caso...

10.4.11

La cosa esta de la pachamama y sus enseñanzas de la concha de su idem

Hace un par de meses sembré tomates, rúcula, ajíes, perejil, lechuga, flores varias y seis autoflorecientes.

Después, el patio se me volvió a llenar de tristeza en forma de hongos, ladrones, plagas (y un conglomerado de abandonos).
Y nada germinó.
Y empezó a morirse lo que había quedado.

Hoy pasé casi todo el día limpiando mis dos jardines. En el interior hubo una baja importante. Las tres que quedaron parecen contentas. Les di comida y tierra nueva y creo que les gustó, pero no me quiero hacer ilusión.
A las dos Juanxxx Herer las puse en macetas grandes y les armé la tierra más apetitosa que pudieron soñar. Llena de lombrices. Ahora tienen que prepararse para florecer (la tercera tiene que ser la vencida).

Los que sobrevivieron afuera y premié con mis cuidados intensivos y amorosos son el rosal, casi todos los cactus, el cedrón, el burrito, unos crisantemos, las alegrías del hogar, el romero, la albahaca, la menta, el orégano.

Y la sorpresa, la gran sorpresa fue lo nuevo, lo que nació guacho, lo que me trajo la suerte: montones de plantas de tabaco, dos girasoles, amapolas rezagadas, y (ahora sí) ¡un zapallo!

Y todo esto mismo me pasa en casi todas las demás cosas.
Así que ¡figurate, lo ques mi vida, Juan Carlos!




archivado en: horticultura y poxirán